domingo, diciembre 12

Resucito

Bajó de otro mundo, cómo nuevo, una vez, de nuevo, a llenar otra vez la eterna promesa, a dar de comer, con dos pescados, a transformar el agua en vino y compartir el pan.

Bajó, descendido, otra vez, un nuevo regalo, ignorado de nuevo, por su estirpe, su raza, ignorado, transformado hoy en etiquetas, marcas y demás sandeses.

Bajó en subida, y desde que llego sabía, trajo la cuerda para colgarse.

Como oveja al matadero, el sol del oriente, lejano, sabia que en más tarde el ocaso lo vencería, el polvo de sus pies humanos, le recordaba el desierto, sus días de ocio, de escrutionio mental, quiso que todo pasara, que ese cális no lo rozara.

El placer del deber cumplido, alentaba su carne, sus huesos, lo exhalaba, lo sabía soy hombre de carne y siento.

El último de las historias jamás entendidas, el pretexto más grande para seguir lucrando...a eso fue reducido...

Palabras aisladas, un Ernesto Che Guevara, caminando en la Galilea de entonces, un Diego Calavera, caminando en las calles desérticas de este centro atrofiado...siempre es lo mismo, lo que se tiene, el camino del hombre perfecto, filosofia, filo-sofia, FILO para cortar las malezas y robarme al Sol, seguir andando, Sophia, que es en escencia la sabiduaria, andar, caminando por esta senda, que al final me aguarda el madero, en lo alto de un cerro, para comer mi carne, para soltar mi sangre, para rifar mis ropas, para que todo se mal interprete, FILO y SOPHIA, Filosofia, Filo que corta con sabiduria, para seguir caminando.

Bajé, descendí, en súbida,
y nunca siento el ocaso, pues éste me encuentra recostado sobre una guitarra
el Sol y la Estrella
me los cosí en mi pecho humano
me los tatue en mi alma eterna
acá nunca habrá tinieblas
pues el polvo de mis sandalias
aún recuerdan el desierto
y aún me llaman
aún es anhelo
que inspiro
que exhalo
que me mantiene con vida
con rumbo, con Sur, o con Norte
con motivos para reir
....acá no hay tiniebla
solo tres días de muerte
para resucitar

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