Tomé el bus, no muy conciente de mi mismo, aceptando, mecánicamente la rutina de un día más, es sencillo, en escencia, andar dormido, siempre soñando, abstraido en mis mismos pensamientos, siendo cada vez más y más asaltado, por egos, por entidades que fluctuan todos en las 7 dimensiones del cuerpo del animal con palabra y que palpitan en el atman del hombre despierto.
Segui el trayecto, viendo atravéz de la ventana del autobus, las gentes en los vehiculos, entonces lo comprendi: me senti iluminado, por un breve instante de tiempo dandole la mano a Buddha, cenando en la misma mesa con todos los maestros de la logia blanca, vi a Jesús ponerme atención y me parecio ver al fondo colarse por una endijita los ojos pardos de Krishna, fisgoneando la reunión.
Un vehiculo, la vida, el cuerpo, todo es meramente un vehiculo, y el pasajero va dentro de él, lo mas importante, sucede un coche, de San José a Cartago, no importa lo material si no hay perdidas humanas. Igual no importa la presión social por ser aceptado en x ó y circulo, o no importan las apariencias debemos pues liberar nuestro atman, nuestra escencia perfecta del vehiculo.
Llege pues a mi puesto de trabajo, asisti a una charla sobre el Secreto, vi como habian prostituido todo, no solo una verdad eminente sino, todo lo que lo rodea, vi mercados, con iglesias, collarcitos con cruces, y piscis por doquier, vi creo que mas de diez anuncios de escuelas de yoga, en una revista de no mas de 25 hojas, todo comercializado, todo podrido.
No representa ningun reto, morir rodeado de ascetas, donde el mal no se entrometa, debemos y necesitamos este gimnacio psicologico para lograr asi, la trascendencia y si esta en nuestro camino la iluminacion.
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