Hijo de la Luz, del cielo, de lo etéreo, que desciendes en busca de alimento y quedas atrapado en la materia.
No soy Ángel, pero soy hombre, no soy Fénix, pero ansío volar al eje central del universo y renacer del fuego que ahí me consuma.
Han caído como rocío sutil las maravillas que cubrían mi cuerpo, estoy desnudo, naciendo de nuevo.
Enséñame a volar amigo mío, volar sin alas, que mi esencia se eleve en la pureza del sentimiento expresado, que me evapore y me convierta en el Cielo mismo; que abrace en forma de sutil brisa a la humanidad y dé oxigeno a sus cuerpos.
Ahora soy Todo y soy Nada, nunca perdí mis alas; perdí el conocimiento, enséñame pues a volar amigo mío, líbrame de ataduras invisibles; dándome alas.
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