Fantasma que recorres las calles, haces uso de tu entorno y sigues siendo tu, dime quien puede verte en la profundidad de un sueño colectivo? Apareces y desapareces sin que nadie se de cuenta de ello, abrazas el alma de una persona y su cuerpo permanece frio en la espera.
Es acaso que espíritu y materia no pueden convivir en uno mismo sin confundirse, sin identificarse? Rechazo tus palabras; fantasma de mi somnolienta imaginación, que tratas de evadir la realidad de la cual eres participe, argumentando excusas que justifiquen tus incapacidades.
Anda pues, y cambia tu frecuencia, que la estela de luz que circunda el cielo no será para siempre; entre tanto esperaré aquí hasta que se materialice un puente, armonía de lo sutil y corpóreo, en un mundo carente de enlaces reales.
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